Aínsa, encanto medieval en el Pirineo Aragonés

Érase una vez, en el corazón del Sobrarbe, en un lugar natural privilegiado, una villa medieval que enamoraba a todo aquel que se acercaba a recorrer sus calles o a detenerse sin prisas en los pórticos de su plaza. Ese lugar tiene nombre y se llama Aínsa, la máxima expresión del encanto medieval en el Pirineo Aragonés.

Situada en un lugar estratégico entre los ríos Cinca y Ara, y en un alto desde el que se domina a golpe de vista el entorno, no se documenta muy bien el origen de Aínsa hasta que el rey Alfonso I le concede una Carta Puebla con las mismas leyes (fueros) que Jaca.

Aunque, sin duda, el hecho más notable que tuvo lugar en Aínsa tiene forma de leyenda y ocurrió en el siglo VIII. Todavía hoy, la Cruz del Sobrarbe, protagonista de esta leyenda es uno de los símbolos recogidos en el escudo de Aragón. Pero pongámonos en situación: principios del siglo VIII; los ejércitos musulmanes han conquistado ya la mayor parte de la Península Ibérica. Los cristianos que habían huido se refugiaron al norte y empezaron a organizarse dando comienzo a una etapa histórica que se conocerá bajo el nombre de Reconquista.

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Esta leyenda cuenta que en la batalla del Sobrarbe que tuvo lugar a las afueras de Aínsa, fue la aparición de una cruz en llamas sobre una carrasca lo que animó a los ejércitos cristianos dirigidos por Garci Jiménez a vencer a los musulmanes que eran mucho más numerosos. En recuerdo de esta leyenda todavía se conserva a las afueras del pueblo una cruz que rememora este hecho.

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La villa de Aínsa tuvo gran importancia, sobre todo comercial, durante toda la Edad Media, aunque posteriormente entró en declive. Hoy en día parece haber resurgido de sus cenizas y es que cada día son más los turistas, muchos de ellos franceses, que se acercan a conocer los encantos de Aínsa.

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Y no es para menos, porque Aínsa es un lugar excelente para disfrutar de la belleza del Pirineo y algunos de sus parques naturales como el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el de los Cañones y la Sierra de Guara, donde se pueden visitar pueblos tan bonitos como Alquézar, o el Parque Natural de Posets-Maladeta.

Además de poder realizar muchísimas actividades al aire libre, la villa de Aínsa ha sabido preservar en sus calles el encanto de la piedra y de su pasado medieval así que dedicar unas horas a pasear por el casco histórico de Aínsa es más que recomendable.

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Subir al adarve de su fortaleza y contemplar la panorámica de la plaza mayor de Aínsa con la torre de la Iglesia de Santa María que todavía conserva su esencia románica es una de las cosas que no puedes dejar de hacer en una visita a Aínsa, como tampoco rodear la fortaleza para disfrutar de las preciosas vistas del Pirineo con el perfil de la Peña Montañesa.

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En el torreón del castillo se encuentra el Ecomuseo de la Fauna, una visita muy interesante para toda la familia, donde además de aprender cosas interesantes sobre la flora y la fauna del Pirineo, hay un centro de recuperación de rapaces y se lleva a cabo una importantes labor para la conservación del quebrantahuesos, una de las especies más amenazadas del Pirineo.

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Otra de las joyas de Aínsa es su plaza mayor, que data de los siglos XII y XIII y en la que se han conservado la mayoría de los edificios originales. Lo más curioso de esta plaza de Aínsa es que todos los arcos de los soportales son diferentes entre sí. Sin duda, la plaza mayor era y sigue siendo el centro de la vida en Aínsa. Hoy, es un lugar excelente para sentarse a tomar algo en sus terrazas y animarse a descubrir la gastronomía del Pirineo con unas vistas que te transportan en el tiempo. Tampoco hay que dejar de pasear por sus calles. Descendiendo por la calle mayor hay varios miradores desde los que se tiene una bonita panorámica del río.

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En fin, creo que con todo esto sobran los motivos para acercarse a conocer Aínsa que, aunque no está entre los 10 rincones de Aragón elegidos por gente de fuera que publicamos en este blog, está considerado como uno de los pueblos más bonitos de España y desde 1965 su casco histórico está declarado y protegido como conjunto histórico artístico. Otras de las actividades que puedes realizar si visitas la villa de Aínsa es acercarte a conocer las Bodegas Sommos en Barbastro o descubrir la Cueva de los osos de Tella.

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