«El puente de los espías» de Potsdam

Quizás has tenido ocasión de ver la famosa película de «El puente de los Espías» de Tom Hanks y tal vez por eso te ha dado por buscarlo en internet. Pues si has llegado hasta aquí te diré que si, que efectivamente, el puente de los espías existe tal y como has podido ver en la película y que se encuentra en la coqueta localidad de Potsdam, a muy pocos kilómetros de Berlín.

El puente Glienicke de Potsdam, el famoso puente de los espías

El famoso puente de los espías responde en realidad al nombre de Glienicke, nombre que viene dado por el palacio que hay en sus alrededores, y uno de los muchos palacios de Potsdam. Fue construido en 1907, sobre el rio Havel, para conectar la ciudad de Potsdam, capital de Brademburgo con el distrito berlinés de Wannsee. Con la división en dos de la ciudad de Berlín, este puente quedó enclavado en un lugar estratégico, sirviendo de frontera entre los dos bandos, por lo que su localización hizo de él un punto importante, ya que durante la Guerra Fría, empezó a ser utilizado para el intercambio de espías capturados entre los dos bandos. Es por eso por lo que el puente Glienicke empezó a ser conocido con el apelativo de «El puente de los Espías».

Intercambio de espías

El primer intercambio de espías se produjo el 10 de Febrero de 1962, y esto es lo que se cuenta en la película de «El puente de los espías» de Tom Hanks. Por un lado, el bando americano decidió liberar al Coronel Rudolf Abel, que era un espía soviético, a cambio de la libertad del piloto americano Francis Gary Powers, quien había sido apresado por el bando ruso.

No fue hasta un par de años más tarde cuando se produjo un segundo intercambio. Con el paso de los años los intercambios de espías fueron sucediéndose en el puente Glienicke de Potsdam. El último intercambio de prisioneros, se produjo en Febrero de 1986, con el intercambio del prisionero político Anatoly Sharansky junto con otros tres agentes occidentales, los cuales fueron intercambiados por el espía Karl Koecher y otros cuatro agentes orientales.

La historia de película que encierra el puente, ha hecho de él todo un icono, convirtiendo al puente Glienicke en una de las visitas obligatorias que hacer en Potsdam. Si tenéis oportunidad, no dudéis en ir a verlo, pues además de la historia del puente, las vistas y el entorno son magníficos. Además, es muy fácil de llegar hasta él con el tranvía desde el centro de Potsdam.

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