Excursión a Tulum, Cobá, snorkel y Cenote Tankach-Há

Uno de los platos fuertes de Riviera Maya que por nada del mundo nos queríamos perder era la vieja ciudad maya de Tulum, una de las muchas joyas que esconde la Riviera Maya y una de las ciudades mayas más bonitas e importantes de todo México.

Así que buscando información por internet dimos con Daniel, de la empresa Vida Maya Tours, quien tenía un tour muy interesante para conocer Tulum y además lo combinaba con una visita a la pirámide de Cobá, perdida entre la inmensidad de la selva, una actividad de snorkel en el segundo arrecife más grande del mundo para disfrutar de las tortugas y mantarrayas, y una visita a uno de los muchos cenotes que por esta zona de México existen. Parecía un buen plan como para dejarlo escapar, por precio, por comodidad, y sobre todo por hacer el recorrido acompañados de guías oficiales que nos explicarían los secretos y curiosidades de las ruinas. Demasiado bonito como para dejarlo escapar. Por eso, tras hablar con Daniel, decidimos hacer la excursión con él, y la verdad es que fue todo un acierto.

A la hora indicada la pick up estaba puntual en la recepción de nuestro hotel , el Reef Playacar, para llevarnos a descubrir las maravillosas ruinas de Tulum. Allí durante 45 minutos estuvimos recibiendo todo tipo de informaciones acerca de la historia y el pasado de Tulum, desmembrando algunos de los secretos que encierra y conociendo un poco más la antigua vida de la civilización maya. ¿Sabías que Tulum fue el punto por el que los exploradores españoles llegaron a México?

Un punto a favor es que la visita a Tulum se hace a primera hora del día, evitando los grandes grupos de turistas, y por supuesto, el sol de media mañana, ya que en el asentamiento maya de Tulum, las sombras brillan por su ausencia.

Tras la visita a Tulum, la siguiente parada fue el gran arrecife. México cuenta con el segundo arrecife de coral más grande del mundo, tan solo por detrás de la Gran Barrera de Coral australiana. Bañarse en sus aguas es darse un baño de vida marina. Plantas, corales, tortugas y peces conviven en armonía en un entorno mágico.

A bordo de una lancha te introducen mar adentro y tras ponerte el equipo de snorkel hicimos una ruta guiada por el arrecife de coral, disfrutando de sus aguas y sobre todo de su vida marina, con un objetivo muy definido: ver tortugas marinas. Y vaya si las vimos. Y no solo a ellas, sino a muchas otras especies que habitan el arrecife, entre las que destacan, quizá por la inmensidad de su tamaño, quizá por su elitista forma de moverse en las aguas, las mantarrayas. En total fue una hora de snorkel en el arrecife, en lo que resultó ser una experiencia de esas que no se olvidan nunca.

La siguiente parada de la excursión era la visita a un cenote. Esta zona de México está plagada de cenotes, pero desde luego no todos son iguales. Personalmente creo que visitamos uno de los más curiosos y espectaculares, por la peculiaridad de que este cenote en concreto, estaba cubierto, es decir, no tenía salida al exterior como sí tienen la mayoría de cenotes.

Por unas escaleras se baja bajo tierra, ya que un cenote es una piscina natural de agua dulce que emana de las profundidades del suelo. Muchos son sagrados, y en ellos se hacían sacrificios con el fin de contentar a los dioses. En muchos de ellos todavía podría encontrarse huesos humanos, pero la profundidad de los mismos es tal, que es imposible llegar hasta el suelo, ni tampoco ver el fondo, a pesar de que sus aguas son tremendamente limpias.

Nosotros visitamos el cenote Tankach-Ha, un cenote cubierto sin salida al exterior, por lo que la sensación de que te falta el aire en el interior del mismo es algo normal. La verdad que es indescriptible la emoción de disfrutar de sus aguas prácticamente en soledad, en silencio y en un entorno natural espectacular. Lo mejor es sin duda que lo probéis,pues estoy seguro de que no os dejará indiferentes. Además, cuenta con dos plataformas a distintas alturas desde las que saltar al agua.

Tras el cenote, paramos a comer en un restaurante típico mexicano donde probamos algunos de los platos principales de su gastronomía, entre los que destacaban los chilaquiles y la cochinita pibil. No os preocupéis por la comida, pues en el precio de la excursión está incluida. Solo hay que pagar por las bebidas que decidas tomar aparte.

Finalmente, llegamos a la pirámide de Cobá, la última parte de la excursión. Cobá es otro de los asentamientos mayas que hay en la zona y donde destaca el templo de Cobá, la pirámide más alta de Yucatán, con 42 metros de altura, y al que todavía por cierto se puede subir.

La subida no es sencilla, pues los escalones de la pirámide de Cobá están algo destrozados, pero con un poco de paciencia se sube sin problemas hasta lo más alto de la pirámide, desde donde se obtienen unas vistas de la inmensidad de la selva que la rodea espectaculares.

Cobá fue la última parada de una excursión que nos descubrió algunos de los principales puntos de interés de la Riviera Maya. Una excursión que duró prácticamente todo el día (salíamos a primera hora de la mañana y llegábamos a nuestro hotel a última hora de la tarde) y en la que desde el primer momento nos fueron contando curiosidades y secretos de la cultura maya. Si estáis interesados en hacer esta excursión, sin duda os recomiendo a Daniel y a los chicos de Vida Maya Tours. Desde un primer momento nos hicieron sentir muy cómodos, son guías oficiales titulados, saben un montón de historias y curiosidades de lo que muestran, y además, tienen cerveza y refrescos en las camionetas para los trayectos incluidos. podéis contactar con ellos a través de su página web, o escribirle un correo a Daniel directamente a danielmarin_6@hotmail.com.


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