El cementerio de Greyfriars en Edimburgo. Historias y leyendas.

Sin duda el cementerio de Greyfriars puede presumir de ser el cementerio más visitado de Escocia, pero es que también podría lucir el título del más bonito. Sea como fuere, el caso es que visitar el cementerio de Greyfriars es una de las cosas indispensables en cualquier viaje a Edimburgo, tanto por la belleza tranquilidad del lugar, como por las leyendas y curiosidades que este cementerio encierra tras sus paredes.

Situado en pleno corazón de Edimburgo, el cementerio de Greyfriars es sin duda el más famoso de la ciudad. Se trata de un lugar apacible, lleno de paz, que está abierto las 24 horas del día. Un sitio perfecto para salir del bullicio de las calles de Edimburgo (especialmente en Agosto, con la celebración del festival Fringe), y que guarda tras sus muros algunas curiosas historias. Sin duda, la más conocida, la del perro Bobby, el perro más fiel del mundo, quien vivía a los pies de la tumba de su amo tras la muerte de éste, algo que le hizo ganarse el cariño de los ciudadanos de Edimburgo, quienes venían hasta el cementerio de Greyfriars a traerle comida.

A la puerta del cementerio, podemos ver una pequeña estatua en honor de Bobby, que se ha convertido ya en uno de los rincones más fotografiados de Edimburgo.

Pero es que dentro del cementerio, a pocos metros de la entrada, vemos una lápida en honor a Bobby. Lápida en la cual, es costumbre dejar un pequeño palo de madera para que Bobby juegue, pues según dice la leyenda, y en Edimburgo hay muchas, el fantasma de Bobby sale por la noche para jugar con los palos que los habitantes de Edimburgo dejan en su tumba. Lo cierto es que Bobby no pudo ser enterrado dentro del cementerio al considerarse un lugar sagrado, por lo que fue enterrado en un lugar anexo al mismo.

La tumba de John Gray, su dueño, era un policía de Edimburgo que murió de tuberculosis. Su tumba, donde Bobby decidió postrarse y no moverse jamás, está a unos metros de la tumba honorífica de Bobby.

Sin duda la historia de Bobby es la más conmovedora historia de todo el cementerio, pero desde luego no es la única. El cementerio de Greyfriars encierra muchas otras historias de fantasmas y curiosidades, aunque mucho más tétricas.

Una de ellas es la de la prisión de los Covenants, quienes estuvieron encarcelados en una parte del cementerio en condiciones infrahumanas. Algunos fueron ejecutados allí mismo, otros murieron a causa de las mañas condiciones a las que estaban sometidos, en lo que es considerado por muchos como el primer campo de concentración de Europa. Se trata de un pequeño espacio en uno de los lados del cementerio, que permanece siempre cerrado, y al cual para poder acceder hay que firmar unos papeles en el ayuntamiento eximiendo al mismo de cualquier desgracia que te pueda ocurrir dentro. Se han visto sombras, sentido presencias, y no son pocas las veces que han ocurrido allí hechos extraños. Un sitio curioso de ver, desde la puerta, eso si, y dicho sea de paso, que no transmite muy buenas vibraciones.

Pero si hay un sitio que transmite malas vibraciones, ese es sin duda la tumba de Mackenzie. Mackenzie fue abogado real y el responsable directo del encarcelamiento de 1200 Covenants en el cementerio de Greyfriars. Su tumba, no se encuentra lejos de la prisión de éstos. Según me dijeron en la visita guiada que hice por Edimburgo (y que reservé aquí), cuenta la leyenda que una noche un vagabundo entró en el mausoleo de Mackenzie en el cementerio de Greyfriars a pasar la noche para no dormir en la calle. Lo que pasó allí dejó atónito a más de uno. El suelo se rompió y el vagabundo cayó a la tumba de Mackenzie. Cuando llegaron las autoridades para sacarlo, el vagabundo no podía subir de allí, afirmando que alguien o algo lo estaba agarrando. Lo cierto es que una vez que salió, su cuerpo estaba lleno de marcas de arañazos y mordiscos.

No fue el único caso. Más de 400 personas que se habían acercado a ver la tumba sufrieron la misma suerte. Sus cuerpos aparecieron marcados, llenos de mordiscos, heridas, quemaduras y arañazos. Tal fue el revuelo que se montó que el ayuntamiento decidió cerrar esta parte del cementerio al público, aunque hoy en día, y a diferencia de la parte de la prisión de los Covenants, si puede visitarse.

Finalmente, quiero hablaros de la relación del cementerio de Greyfriars con Harry Potter. Descubrí esta curiosa relación en el freetour que hice por los escenarios de Harry Potter en Edimburgo. (y que reservé aquí) Como sabéis, JK Rowling vivió muchos años en Edimburgo y en esta ciudad se basó principalmente para crear algunos de sus personajes más famosos. Es por eso que en el cementerio de Edimburgo podéis encontrar la tumba real de Thomas Riddell (Voldemort), o el del poeta McGonagall, considerado el peor poeta de la historia de Reino Unido y que da nombre (apellido más bien) a una de las profesoras del colegio de magia. Un pequeño honor para este poeta tan patético pero a la vez tan querido en Edimburgo.

Otro de los rincones del cementerio de Greyfriars que nos llevan directamente a Harry Potter es la pequeña caseta de la entrada, de la que se dice que inspiró a JK Rowling para crear la cabaña de Hagrid.

En fin, seáis seguidores o no de Harry Potter no dejéis de visitar el cementerio de Greyfriars si visitáis Edimburgo. El lugar es digno de ver, y las historias que encierra estoy seguro de que no os dejarán indiferentes. El sitio vale mucho la pena.

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3 respuestas a El cementerio de Greyfriars en Edimburgo. Historias y leyendas.

  1. Me encanto. me había olvidado esas historias, fui hace varios años. Es muy mistica Edimburgo,

  2. Sanson Berni dijo:

    Una vez leí que un grupo de norteamericanos visitaron dicho lugar y salieron bastante mal parados. Yo lo visité en 2007 y es maravilloso. Volveré algún día con mis hijos.

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