Villefranche de Conflent, uno de los pueblos más bonitos de Francia

A unos pocos kilómetros de Perpignan, se encuentra el pequeño pueblo de Villefranche de Conflent, un lugar de esos mágicos, con un encanto especial y un aire particular que te atrapa desde la primera vez que lo ves. Y es que todo el pueblo, de estilo medieval, está rodeado por una muralla a modo de fortaleza defensiva, algo que ha hecho de Villefranche de Conflent, no sólo una buena excursión a realizar desde Perpignan o alguna otra ciudad cercana, sino que lo ha encumbrado como merecedor de pertenecer al selecto grupo de los pueblos más bonitos de Francia, así como ser declarado patrimonio mundial de la UNESCO bajo la denominación de las fortificaciones de Vauban.

Pasear por las calles de Villefranche de Conflent no es un paseo cualquiera. Ya desde que uno deja el coche en el parking situado en las afueras del pueblo junto a la carretera ya se da cuenta de que se trata de un sitio especial. Las puertas de acceso a la localidad así nos lo hacen ver, quienes, como si un túnel del tiempo se tratara, nos dan acceso a unas calles de aire medieval para nada propias del siglo XXI.

Villefranche de Conflent fue fundada a finales del siglo XI por el conde de Cerdeña, para proteger los valles de la zona de las invasiones que sufrían en aquella época. En el siglo XVII, y después del tratado de los Pirineos, la localidad fue reforzada por Vauban para garantizar su defensa y la de Conflent.

La localidad de Villefranche de Conflent está formada básicamente por dos calles paralelas quienes recorren el pueblo desde la parta baja hasta su zona más alta. Paseando por ellas, y tras recorrer diversas tiendas de souvenirs, llegaremos a la plaza principal, donde nos encontraremos con su iglesia románica de Saint Jacques y la vieja iglesia de Saint Paul.

Tampoco hay que perderse el camino que lleva hasta el fuerte Libéria, situado a una mayor altitud a las afueras de Villefranche de Conflent, desde donde se domina con creces la confluencia de los tres valles de la zona, y que fue construido por Vauban en 1681 y fortificado años más tarde, allá por el siglo XIX. Se puede llegar hasta él recorriendo una escalera subterranea conocida por todos como la escalera de los mil peldaños, aunque lo cierto es que solo tiene 734, y que une el fuerte Libéria con la localidad de Villefranche de Conflent. Si no se quiere ir hasta allí a pie, recorriendo la escalera y los caminos de ronda que rodean al fuerte, existe la posibilidad de subir hasta lo alto del fuerte en coche 4×4.

Finalmente, os quiero recordar que los amantes de los trenes encontrarán en Villefranche de Conflent otro atractivo añadido. Y es que en esta localidad empieza el recorrido del conocido como tren amarillo, un tren que conecta Villefranche de Conflent con Latour de Carol y llega hasta la estación de Bolquère, la más elevada de toda Francia.

Es por todo esto, que Villefranche de Conflent se ha ganado por derecho propio el ser merecedora de al menos una escapada. Sus calles, sus edificios, y el paisaje que ofrecen las montañas de sus alrededores son razonas más que de sobra para sacar unas horas y dedicarlas a conocer este precioso pueblo a tan solo unos pocos kilómetros de Perpignan. Os gustará, de eso no tengo dudas.

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